― Si me parezco a él... creo que me
odiaría.
― ¿Qué es lo que odiaría?
―....
Tras dudarlo por un momento, Sasha abrió
la boca:
― Que Regen... me bese.
―....
Ahora, Regen sentía que solo podía
pronunciar palabras que reconfortaran a Sasha con total certeza.
― No es así en absoluto.
― ¿De verdad?
― Sí.
Esos ojos dorados la contemplaron con
fijeza, transmitiéndole su total sinceridad. Sin embargo, Sasha no se conformó
únicamente con las palabras.
― Entonces, bésame
Para Regen, esto no representaba ni
siquiera una prueba. De inmediato se arrastró más cerca de Sasha y acunó su
mejilla con una mano. Como si fuera arrastrado por la mirada de ella que lo
contemplaba, su rostro se aproximó gradualmente.
Justo antes de que sus labios se tocaran,
él dijo:
― Sasha, cierra los ojos.
― Los mantendré abiertos.
― De acuerdo. Entonces yo...
― Regen, tú también hazlo mirándome a la
cara.
― Si lo hago, terminaré entrando en tu
mundo mental.
Era un hecho evidente que Sasha no podía
ignorar. A pesar de ello, se mostró terca, y tenía un motivo para serlo:
― Quiero ver qué cara pones mientras me
miras y me besas.
Era una advertencia de que diseccionaría minuciosamente
cada uno de los rasgos de Regen para descubrir el más mínimo indicio de
desagrado.
― Ya veo.
Como comprendió su intención, Regen
también cambió su forma de actuar.
― Te lo mostraré.
― ¿Regen?
La mano de Regen se apartó de la mejilla
de Sasha. En su lugar, tomó con suavidad una de sus muñecas y la elevó hasta la
altura de su boca. En cuanto quedó en una postura que hacía parecer que Sasha
se cubría los labios con el dorso de la mano, Regen hundió sus labios en la
palma expuesta. En aquella zona repleta de terminaciones nerviosas, sus labios
se frotaron con intensidad y la punta de su lengua se movió con una textura
blanda.
Durante todo ese tiempo, Regen mantuvo la
mirada profundamente fija en Sasha sin parpadear ni una sola vez. Aunque su enfoque
estaba ligeramente difuminado, eso lo hacía lucir todavía más persistente, como
si estuviera hechizado.
Tras recorrer el centro de la palma, los
labios de Regen se desplazaron hacia los dedos. Mordisqueó levemente con sus
labios el dedo índice de ella, que se estremeció ante el contacto.
Al confirmar que el rostro de Sasha se
teñía de rojo, Regen transmitió tanto su voz como su vibración sin soltar la
punta del dedo de su boca:
― Esta es la cara que pongo, ¿es de tu
agrado?
Sasha fue incapaz de responder, ocupada
en inhalar una gran bocanada de aire que hizo que su pecho se elevara.
― Sasha, debes responderme.
Solo después de que él insistiera, ella
pudo finalmente emitir sonido con su voz.
― Me agrada.
― Qué alivio.
Regen, curvando los ojos con una sonrisa,
soltó la muñeca de Sasha y la rodeó por la cintura. Ante el leve sobresalto de
sus hombros por la sorpresa, uno de los lados del chal se deslizó hacia abajo.
Regen contuvo el impulso de arrastrar también el otro lado como si la estuviera
desnudando, y la besó.
Cuando lamió el interior de su boca como
si disolviera un caramelo, ella dejó escapar un dulce gemido desde lo profundo
de su estilizado cuello. Para saborear hasta el último de esos sonidos sin
dejar nada, Regen abrió aún más la boca y empujó su lengua con mayor
profundidad.
Sasha también se aferró a su cuello como
si le suplicara más. Era un gesto que él había provocado para que se
convirtiera en un hábito en ella.
El enfoque en los ojos entreabiertos de
Regen se difuminó todavía más. A él le encantaban estos momentos en los que
ella lo abrazaba con tanta fuerza, como si no existiera nadie más que él en el
mundo. Deseaba que, al igual que ese abrazo que ocupaba todo su pecho, el poder
de control de ella no tuviera más remedio que quedar completamente desbordado
con el solo hecho de aceptarlo a él.
― Ah, Regen...
Sasha, enteramente embriagada por las
sensaciones, apretó con fuerza los hombros de Regen. Aquel toque de sus manos
que lo acariciaba sutilmente de forma inconsciente era, para Regen, lo mismo
que una caricia celestial.
Cuando Regen apartó sus labios y
retrocedió un poco, Sasha se desconcertó.
― Ah, ¿acaso volví a...?
Pensando que había cometido un error por
inconsciencia, Sasha intentó apartar su cuerpo como si huyera.
― No.
Regen la sostuvo para detenerla. Y, ante
su mirada, se despojó de la camisa deliberadamente para que ella lo viera.
― ¿Regen...?
― Pensé que así le resultaría más cómodo.
Se refería a que lo tocara con total
libertad.
Incluso después de que la vergüenza y la
sorpresa se disiparan, ella continuó contemplando a Regen por un largo rato con
los ojos temblorosos. Su mirada, fija en un punto más abajo de su rostro,
parecía no tener intenciones de apartarse.
A Regen le agradó muchísimo esa mirada.
En este instante comprendió con total certeza lo electrizante que resultaba que
ella lo contemplara como si deseara su cuerpo.
Sasha colocó su mano con cautela sobre el
pecho de él. Ante ese pequeño contacto, Regen apenas se estremeció, pero fue
Sasha quien giró la cabeza bruscamente. Se debía a que estaba avergonzada.
Regen lo interpretó de otra manera:
― ¿Tienes miedo?
En el campo de batalla, su cuerpo era una
espada de renombre; dicho de otro modo, un arma letal. Le preocupaba que su
princesa pudiera sentir el más mínimo temor.
― No es eso.
Sasha, entendiendo que él preguntaba si
no se atrevía a tocarlo por miedo, enderezó la cabeza. Volvió a aproximar su
mano.
Su suave mano cubrió con su calidez uno
de los lados de sus músculos pectorales. Sus dedos rozaron la firme piel como
si tocaran las teclas de un instrumento musical, para luego deslizarse
lentamente. Mientras recorría los costados siguiendo las bien desarrolladas
curvas masculinas, los músculos de él se contrajeron como si latieran.
Sasha no dejó pasar esa reacción y la
capturó con sus ojos.
― Es fascinante... y hermoso.
Extrañamente, aquello conmovió su corazón
mucho más que si hubiera dicho que era atractivo. La razón la pudo comprender
de inmediato: Sasha verdaderamente estaba adorando su cuerpo. Tanto con los
ojos como con las manos.
― Un cuerpo realmente hermoso...
― ¡Ah!
Ya no podía soportar más aquella
estimulación unilateral. El deseo de tocarla había alcanzado su punto crítico,
por lo que Regen, dejándose llevar por el impulso, la tomó por la cintura. Acto
seguido, la hizo sentarse sobre sus muslos.
― ¿Regen...?
Desconcertada, ella intentó darse la
vuelta para mirarlo, ya que él se encontraba detrás. Para evitar que girara el
cuerpo o se apartara, Regen la abrazó firmemente por la cintura y apartó su
cabello rubio platino hacia un lado, dejando al descubierto la nuca.
― Voy a besarte.
― Pero si estoy de espaldas.
― Pensé que a estas alturas ya se habría
cansado de recibir besos en los labios.
Tras dar una excusa sin el menor
fundamento, Regen hundió el rostro en la nuca de ella.
― ¡Ah...!
El chal que llevaba sobre los hombros
como si fuera un ropaje de alas se deslizó por completo. En cuanto los delgados
tirantes que sostenían el vestido también cayeron, no solo quedaron expuestos
sus hombros redondeados, sino también su espalda.
La sutil hendidura de su columna y sus
líneas tersas lo tentaban. Regen descendió sus labios tanto como se lo permitía
el camisón de Sasha.
― Ah...
Aquello era un acto que se asemejaba más
a otra cosa que a un simple beso. Para evitar que Sasha pronunciara alguna
palabra que lo detuviera, Regen acarició su espalda con la boca de una manera
aún más densa y profunda.
La voz de ella, que reaccionaba a cada
uno de sus toques, se fue tornando cada vez más madura y dulce. Dado que su
cuerpo perdía las fuerzas y tendía a inclinarse hacia adelante, Regen la
enderezaba y la sostenía una y otra vez mientras continuaba colmándola de
besos.
― Mnm...
Su respiración, vuelta un caos por el
deseo, se derramaba de forma lánguida. Todo el cuerpo de Sasha parecía haber
subido de temperatura, tiñéndose de un leve rubor.
A Regen le resultaba difícil contener el
impulso de codiciar la piel desnuda de otros lugares, más allá de su espalda.
Cerrando los ojos con fuerza, abrazó firmemente a Sasha por la cintura y entrelazó
sus manos.
En ese momento, Sasha lo llamó con voz
temblorosa:
― Re... Regen.
― ¿Qué sucede?
― Abajo...
De una manera muy inusual en ella, vaciló
antes de darle una respuesta clara.
― En el muslo...
Solo entonces Regen comprendió el
problema y apretó los dientes. Debido a que la había sentado sobre él, su
excitación había quedado al descubierto.
Regen pensó en la manera más efectiva de
escapar de la situación.
― Sasha, mírame.
Sostuvo con cuidado su barbilla y la hizo
girar levemente la cabeza hacia atrás. En el instante en que sus miradas se
cruzaron, tocó sus labios con la punta de los dedos con los que antes le
sujetaba la barbilla, como si apenas los rozara.
Manteniendo las miradas unidas, el
contacto se realizaba a través de los labios. En cuanto se cumplió la
condición, Regen absorbió la conciencia de ella hacia su propio interior.
***
Una suave brisa acarició por completo mi
cabello antes de salir huyendo. Abrí los ojos lentamente, como si fuera atraída
por una sensación fresca y agradable.
Me encontraba de pie en medio de un claro
rodeado de frondosas ramas de árboles.
Tan pronto como recuperé la conciencia,
sentí un escalofrío recorrer mi espalda sin motivo aparente. La sensación que
habían dejado los labios de Regen todavía permanecía intacta por todas partes.
Qué vergüenza. Y qué lástima.
“Si tan solo no hubiera cometido ese
error justo cuando íbamos a besarnos”.
Debido a que los dedos de Regen tocaron
mis labios mientras nos mirábamos a los ojos, terminé siendo absorbida por el
mundo mental. Tenía tantas ganas de seguir estando con él que me resultaba
sumamente lamentable que se hubiera cortado el ritmo. Ahora que lo pienso, no
sé si habrá sido solo una idea mía, pero al final, Regen también...
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Yanci: Diooossss, por qué nos haces esto? XD


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