— Sí, con eso bastaría. ¿Por qué demonios me siento tan inquieta entonces...? ¡Aaa-tchú! Tras sonarme la nariz con la fuerza justa para no terminar expulsando el alma que había entrado en este cuerpo, me desplomé de espaldas sobre la cama. «Como era de esperarse... ¿Acaso me siento tensa ante la idea de enfrentarme al Duque Basilian?» . Ayer mismo estaba dispuesta a zanjar el asunto de inmediato, pero ahora que el encuentro era inminente, parecía que la preocupación me estaba ganando. — De todos modos, es algo por lo que tengo que pasar. Tengo cosas que decirle... Y también había algo que debía confirmar. Justo en el instante en que me propinaba un par de palmadas en las mejillas con ambas manos en un intento desesperado por espabilarme... — ¡A-Alteza! Escuché una voz aguda proveniente de alguna parte, y un segundo después, Anne llegó corriendo a toda prisa y me sujetó las manos. — Anne, ¿cuándo llega...? — ¡¿Está haciéndolo otra vez?! — ¿Eh? — ¡Buaaa, y e...
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