“¡La he cagado!” . Laval se dio cuenta de que acababa de cometer un error garrafal. Debido a un arrebato momentáneo, se había comportado con la misma arrogancia con la que solía tratar a la gente a su alrededor en su día a día. A este paso, no solo perdería muchos puntos con la Princesa Pájaro Plateado, sino que incluso podría ganarse su resentimiento; sin embargo, por más que se estrujó el cerebro, no se le ocurrió ninguna forma de enmendar su falta de respeto. “¡No, es que la Princesa se las da de muy difícil!” . Incluso el hecho de que saliera a la luz su prepotente personalidad se lo atribuyó a los demás, sintiéndose víctima de una injusticia. ― Conde. En ese momento, la princesa de pronto esbozó una sonrisa tan radiante como una flor. Ante aquella atractiva sonrisa que jamás había visto antes, Laval olvidó la situación por un instante y sintió que el corazón le daba un vuelco. Incluso llegó a tener un pensamiento estúpido: “¿M-Me está seduciendo ahora mismo? ¿Aca...
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