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Mostrando las entradas con la etiqueta Evgenia Basilian

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Mi esposo es mi personaje favorito, pero creo que me voy a divorciar - CAPÍTULO 10

  Tres días después, en el ducado de Ludion. — ¡Esto es absolutamente inaudito! En el castillo del duque, un lugar donde casi nunca se alzaba la voz gracias al temperamento afable de su señor, se desató un alboroto fuera de tiempo. El hombre, que leía las letras plasmadas sobre un papel de alta calidad —algo poco común de ver en la Casa Ducal de Ludion—, dejó el documento a un lado y ladeó levemente la cabeza. — ¿A qué se debe tanta agitación? Incluso en medio de una situación de emergencia como esta, el hombre era la personificación misma de un aristócrata elegante y perfecto. — ¿Acaso lo pregunta porque de verdad no lo sabe, señor Duque? —exclamó indignado Delano, su asistente, quien en condiciones normales no habría escatimado en elogios hacia él. — ¡¿Cómo que un matrimonio con la joven dama Basilian?! Dejando de lado el hecho de que no es norteña, la pésima reputación de esa señorita es tan baja que los rumores han llegado hasta este recóndito extremo del Imperio. ¿...

Mi esposo es mi personaje favorito, pero creo que me voy a divorciar - CAPÍTULO 9

  Evitando su mirada ferviente, ladeé la cabeza. — Confío en que mi padre elegirá bien por su cuenta, pero, aun así, una familia que esté muy por debajo de nuestro estatus... — Evgenia. Mientras yo titubeaba, sintiéndome extrañamente cohibida, el duque pronunció de repente mi nombre. — No hay necesidad de que digas eso. Sin importar lo que digan los demás, tú eres la joven dama de la Casa Basilian. —... ¿Verdad? Ante aquella obviedad, miré al duque. Él carraspeó antes de continuar: — El orgullo de la familia está en juego. Lo que quiero decir es que jamás elegiría a alguien que no esté a la altura de tu nivel. Dado que antes había aspirado a ser la princesa heredera, parecía que mi intención de convertirme, como mínimo, en la esposa de un duque se había transmitido con claridad. — Sí, es verdad. Mientras el estatus sea el adecuado, la fortuna no importa tanto. Después de todo, usted se encargará de darme una dote y un ajuar más que generosos para que no pase ningu...

Mi esposo es mi personaje favorito, pero creo que me voy a divorciar - CAPÍTULO 8

  «¿Qué es lo que acabo de escuchar?» . Se sintió exactamente como si me estuviera dando una excusa. Dudando de mis propios oídos, me limité a parpadear con la mirada perdida. En ese momento, Alexis de pronto desvió la vista de reojo hacia la puerta, se inclinó un poco y susurró: — No le dije a mi padre que anduviste vagando por ahí a tu antojo, ¿sabes? Así que tú tampoco te pongas terca y mantente callada. Cuando lo miré con el rostro lleno de sorpresa, Alexis dio un respingo y me rehuyó la mirada. La punta de sus orejas estaba teñida de un rojo intenso. Aunque yo había deseado que no me delatara, no esperaba que fuera de esta manera. A diferencia de los pensamientos tan cínicos que guardaba en mi interior, me quedé contemplando fijamente a Alexis sin tener idea de qué tipo de expresión reflejaba mi propio rostro. Como si sintiera el peso de mi mirada, él también volvió a verme. — Tú, ¿por qué otra vez tienes esa...? Justo en el instante en que Alexis intentaba decir...

Mi esposo es mi personaje favorito, pero creo que me voy a divorciar - CAPÍTULO 7

  — Sí, con eso bastaría. ¿Por qué demonios me siento tan inquieta entonces...? ¡Aaa-tchú! Tras sonarme la nariz con la fuerza justa para no terminar expulsando el alma que había entrado en este cuerpo, me desplomé de espaldas sobre la cama. «Como era de esperarse... ¿Acaso me siento tensa ante la idea de enfrentarme al Duque Basilian?» . Ayer mismo estaba dispuesta a zanjar el asunto de inmediato, pero ahora que el encuentro era inminente, parecía que la preocupación me estaba ganando. — De todos modos, es algo por lo que tengo que pasar. Tengo cosas que decirle... Y también había algo que debía confirmar. Justo en el instante en que me propinaba un par de palmadas en las mejillas con ambas manos en un intento desesperado por espabilarme... — ¡A-Alteza! Escuché una voz aguda proveniente de alguna parte, y un segundo después, Anne llegó corriendo a toda prisa y me sujetó las manos. — Anne, ¿cuándo llega...? — ¡¿Está haciéndolo otra vez?! — ¿Eh? — ¡Buaaa, y e...