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La Princesa Controla al Traidor - CAPÍTULO 22

  La espada y la flor del Palacio Imperial 2.     Michael envainó la espada gravemente dañada. Habían pasado cinco días desde que empezó a entrenar. Y gracias al apoyo activo de Iby, Michael ya había derrotado a más de diez golems de piedra, haciendo que el filo de su espada fuera casi inservible.   ― Debiste cuidar más tu espada. El filo de una espada es más débil que un golem. ― Ha pasado tiempo desde que usé mi flujo de maná. Mientras entrenaba perfeccionando mis movimientos, la hoja de la espada se dañó. Sin embargo, cuando la Séptima Princesa me entregue una nueva espada, empezaré a usarla con cuidado. ― Oh, ya veo. Te dará una espada... La mirada de Sylvestian reflejó un pequeño atisbo de envidia, pero rápidamente se borró. Michael lo miró detenidamente por un momento, de pronto, extendió su mano derecha para darle un apretón de manos.   ― Ahora que lo pienso, no me he presentado. Soy Michaelis Agnit, Caballero Personal de la Séptima Prince...

La Princesa Controla al Traidor - CAPÍTULO 21

  La espada y la flor del Palacio Imperial.     ― Sí.   Michael se paró frente al Emperador Desmond II con un rostro inexpresivo. Al igual que un golem que simplemente realiza acciones conforme le ordenaban. Su expresión y sus ojos no mostraron ninguna emoción.   ― Arrodíllate.   Lo que Desmond II exigía no era el típico acto de cortesía el que el Caballero hincaba su rodilla izquierda. Lo que él ordenaba era que ambas piernas estén arrodilladas sobre el suelo y, aun así, Michael obedeció la orden en silencio.   El Emperador prosiguió a remangarse la manga de su mano derecha. Aquella gran mano, sujetó la frente de Michael con brutal violencia. Muchos poetas del Imperio describían la ceremonia de juramentación de lealtad como un bautismo de bendición que hacía el Emperador, pero la realidad era diferente. La manera perversa en la que el Emperador agarraba la cabeza de Michael no era un bautizo; al contrario, era evidente que estaba som...

La Princesa Controla al Traidor - CAPÍTULO 20

      Poseer al Rey de los homúnculos 9. ― Eso es realmente importante. Aunque Iby todavía era menor de edad, era una excelente maga. Iby terminó inmediatamente la hora del té, como si fuera algo obvio.   ― Entonces ve a entrenar, nos vemos mañana. ― ... ¿Nos vemos mañana? ― Sí. ¿Por qué?   No es que Iby no pudiera decir nada, pero Michael pareció sorprendido. Ella no pensó que fuera porque lamentaba que la hora del té terminase pronto. Michael preguntó de nuevo como si estuviera tratando de confirmar.   ― ¿Mañana? ¿Ya acabamos por hoy? ― Es usual terminar temprano el primer día. ― ¿Estás segura de que no me llamarás por la noche? ― ¿Quieres qué te llame? ― No, no es eso. ― Bien. Dijiste que necesitabas entrenar.   La intención de Iby de fomentar un lazo con Michael era pura. Michael murmuró con un rostro ligeramente aturdido.   ― ... No pensé que me dejarías ir. ― ¿Eh? ― No…, No es nada.   Michael se tragó una...