Poseer al Rey de los
homúnculos 8.
―..., Mi cabello no es verde. Es rubio; rubio lima.
Incluso esa mañana,
Iby ya había respondido con dureza al hecho de que fue tratada como una hoja,
que existía para realzar la belleza de una preciosa rosa llamada Roseline. Michael,
que no sabía lo que había pasado con Iby, no parecía haberse dado cuenta de que
lo que acababa de decir era un reproche.
Asintió desinteresadamente como diciendo que lo sabía, como si hubiera escuchado la explicación. Entonces añadió lo que no pudo decir antes:
― Es muy hermoso.
Las palabras en tono
indiferente fueron inesperadas. Iby se sintió un poco avergonzada porque sintió
que la tomaron por sorpresa. Estaba confundida porque no sabía exactamente de
qué tema estaban hablando.
Iby quería adelantarse
y asegurarse de que el significado fuera claro para evitar un malentendido.
― ¿Te refieres al jardín del palacio? Hay 25
jardines, incluido el Palacio Principal y el Palacio Estrella, puedes ir a
echarles un vistazo uno por uno.
― Lo
estaré esperando con ansias. Y lo hermoso no es solo el jardín. Tu cabello
también es hermoso.
―…
― ¿Qué sucede?
― ¿Qué está mal? ¿Qué quieres decir?
No importaba que el Michael de esta época tuviera una personalidad muy franca. El problema era otra cosa. Iby sabía que era autodestructivo, pero no pudo evitar preguntar.
― Michael, ¿No odiabas a la familia imperial?
― La odio.
Fue un reflejo casi
natural. Estaba claro que había respondido de inmediato, sin siquiera pensarlo.
Iby señaló:
― Yo soy un miembro de la Familia Imperial.
Michael abrió ligeramente los ojos y luego volvió a la normalidad. Era como si acabara de recordar algo que había olvidado.
―..., Odio pensar en ello. No entiendo porque dije algo
como eso.
La mirada de Michael
cambió un poco cuando miró a Iby. No es como si la estuviera mirando con buenos
ojos, pero su mirada no era tan hostil como la que les daba a las personas que
odiaba.
En otra situación. Iby
se habría sentido levemente herida, pero ahora había algo más importante.
― ¿Odias pensar en ello? ¿No te molesta no pensar en
ello?
Michael respondió
después de tomarse un momento de seria, autorreflexión.
― No soy consciente de ello, así que no me molesta.
Debe ser influencia de la imprimación.
― Eso creo.
― Si tú también lo crees, entonces debe ser cierto.
Siempre he odiado a las personas a las que debo servir como mis amos, sin
embargo, no me siento bien. Creo que el grabado controla mis sentimientos. Ah,
¿Realmente mis sentimientos están cambiando independientemente de mi voluntad?,
Me temo que en algún momento me volveré verdaderamente leal a la Familia
Imperial sin saberlo.
― Eso nunca sucederá. No te preocupes por eso.
Era una garantía que
solo podían hacer aquellos que conocían el futuro.
― Estoy diciendo abiertamente que estoy asustado de
ser leal a la Familia Imperial en frente de ellos, pero es inusual que
garantices que no sucederá.
― ¿Es eso así?
― De hecho, también es sorprendente que me permitan
ser autoindulgente y no usar honoríficos ahora. Sabía que tú actitud cambiaría
después de la imprimación.
Iby tenía la intención
de pedirle a Michael que abandonará las formalidades con ella. Aun así, pensó
que Michael no le abriría su corazón si le pedía ser formal, por la forma en la
que hablaba.
En lugar de crear una
atmósfera incómoda haciendo una confesión seria, Iby dijo queriendo hacer una
broma ligera.
― Es solo contigo Michael. Ya que eres mi Caballero
Personal.
― Creo que he oído que algunos miembros de la familia
imperial tienen ese tipo de gustos.
―..., jaja.
Como había mucha
perversión en la Familia Imperial, se consideraba que algunos tenían un gusto
por hacer a los demás inferiores. Iby rio con torpeza.
― Está bien hacerlo cuando estemos a solas. Está bien
hacerlo incluso frente a Cedella.
― Entonces lo haré mientras no me pidas que hable con
respeto. ―dijo con una profunda
mirada.
La influencia de la
imprimación que experimentó hace un tiempo fue bastante impactante, así que lo
volvió a pensar. Pronto Michael le dijo a Iby.
― Eres bastante entusiasta. Quiero experimentar con
una cosa y necesito tu ayuda. ¿Me lo permitirás?
― ¿Qué tipo de experimento?
― Quiero ver si puedes soportar mi alma.
― Ah, hmm. No hay nada que no podamos hacer. Sin
embargo, estoy un poco asustada porque tu alma no es normal, así que pondré
algo de magia de protección mental.
― Está bien. Gracias por tu permiso.
Iby
completó el hechizo en un instante y miró a Michael.
Sus ojos, que
originalmente eran de color ámbar, brillaban como si tuviera joyas en forma de
lentillas puestas, lo que demostraba que su mente se encontraba protegida. Michael
bajó la vista y miró a Iby de inmediato.
Mientras Iby recitaba
hechizos de protección, Michael estaba reuniendo su Ki. Tan pronto como sus
miradas se encontraron, Iby notó que los ojos de Michael eran horriblemente
feroces.
Pero eso fue todo. Iby
no estaba asustada.
Más bien, estaba un
poco avergonzada de la situación en la que un apuesto hombre la miraba aguda e
intensamente sin pestañear. No se trataba de una sensación de peligro, era una
sensación de atracción que trataba de romper la magia de protección mental.
Michael pronto llamó
su atención.
― Como lo esperaba.
― ¿No puedes?
― No. Ahora siento que nunca podré hacerte algo
dañino.
Iby quería aplaudir,
pero se contuvo. El último grano de arena del reloj de arena temporizador cayó.
Iby llenó la taza de Michael primero. El líquido amarillo claro era muy
aromático.
― Espera un minuto.
Iby quería decorar el
té con algunos de sus ingredientes favoritos. Sacó algunos capullos de flores
de manzana verde medio secos. Eran espléndidos y de lindo tamaño, flotaban en
el agua del té, deleitando la vista.
Acompañaron el té con
galletas. Finalmente, Iby se sentó, colocando un plato de galletas en el centro
de la mesa.
― Vamos, bébetelo ahora.
―..., Es un buen té. Gracias, Séptima Princesa.
Michael parecía un
ángel mientras tomaba su té. Iby estaba impresionada mientas se llevaba el té a
la boca. Fue la primera vez en su última vida y en esta vida que tuvo una hora
del té adecuada con él.
Después de terminar de
saborear el té, Michael dijo:
― Ahora que lo pienso, se suponía que tenías algo que
decirme.
― Ah, ¿Te refieres a la razón por la que te convertí
en mi Caballero Personal?
― Sí, ahora que soy tu Caballero, ¿Puedes contarme tu
secreto?
― Hmm, de acuerdo.
Iby tomó una galleta y
le dio un mordisco. Masticó y tragó con paciencia delante de Michael y
finalmente dijo:
― Quiero ser la Princesa Heredera.
― ¿Qué...?
― Por supuesto, mi objetivo final es convertirme en
la Emperatriz.
― No, espera un minuto...
― Mi propósito es la liberación de los homúnculos.
Después de la
impactante declaración de Iby, que dio lugar a tres impactos consecutivos,
Michael se endureció. Se hizo el silencio en el salón. Solo resonaba el sonido
de Iby comiendo galletas. Había pasado un tiempo considerable. Michael, que
apenas había recobrado el sentido, preguntó:
― ¿Estás... hablando en serio?
― Mírame a los ojos. ¿Crees que estoy mintiendo?
―..., Tus ojos están brillando.
― Correcto.
Iby limpió la yema de
sus dedos con una servilleta después de terminarse la galleta. Entrelazó sus
manos sobre la mesa y se irguió para adoptar una postura imponente.
Fue la pose correcta
para revelar sus grandes aspiraciones.
― Me molesta la Familia Imperial, que considera que
el anormal sistema de homúnculos es una tradición, pero cuando vi que Brigitte,
la Tercera Princesa Imperial, es considerada como la sucesora al trono más
probable, no vi ningún sueño ni esperanza. Así que me alzaré y promulgaré una
ley contra el maltrato y la explotación de Homúnculos y detendré el abuso que
hay contra ellos. Bajo una ley especial se eliminará la creación de bebés
homúnculos cada año como si fueran objetos, se cerrará el centro de formación
de homúnculos y se garantizará los derechos de los homúnculos como ciudadanos
normales. Todavía estoy pensando en los detalles, así que, si tienes alguna
sugerencia, házmelo saber.
La expresión de Iby
era seria y sus ojos ambarinos brillaban. No importa cuánto Michael miró a Iby,
ella no parecía estar bromeando, por lo que él se inquietó más.
― Es... casi como si fueras a derrocar al Imperio.
Han pasado cientos de años desde que el Imperio creó a los homúnculos... No
importa lo mucho que seas una Princesa, estoy seguro de que equivale a
traición. No, ni siquiera un traidor soñaría con algo así. ¿La Séptima Princesa
Imperial quiere hacer algo como eso?
― Sí.
Iby afirmó sin una
pizca de preocupación. No era solo eso.
Si había fijado una
meta, era natural idear un plan y agregarlo a un cronograma futuro.
― A más tardar a los 20 años, quiero ser coronada
como Princesa Heredera y a los 30 años convertirme en Emperatriz. Tengo que
trabajar duro para lograrlo.



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