Ir al contenido principal

Entradas

Únete a Discord

Canal de Audio Libros

La Princesa Controla al Traidor - CAPÍTULO 11

Poseer al Rey de los homúnculos. ― ¿Por qué estás tan agitado, hermano? ― ¡No estoy agitado! He oído hablar del monstruo de la prisión flotante. Es el que se niega a jurarle lealtad a Padre. Por eso no pudo unirse a la Guardia Imperial y lo encarcelaron. ¿Vas a imprimar a un monstruo que no se sometió ni siquiera ante el Emperador? Estoy en lo correcto, ¿No es así? ― Estás diciendo algo ignorante, hermano. No creo que Padre haya fallado. A decir verdad, debe haber algo con el homúnculo ya que no se somete fácilmente a Padre. Cuando Iby terminó su discurso, volteó la cabeza hacia Desmond II. Como era de esperar, debido a la equivocación de Rubens la expresión de su rostro era como una que acababa de masticar hierba muy amarga. ― ¡Bueno, eso es cierto! Cometí un desliz de lengua. Lo siento, Padre. Fue un éxito arrinconar a Rubens utilizando la autoridad de Desmond II. La mesa volvió a quedar en silencio.   ― Iby, ¿De verdad vas a intentar que el monstruo de la prisión flotante t...

Tomando al Príncipe de un País Enemigo como mi Caballero - CAPÍTULO 8

― Entonces, por si acaso... ¿el hecho de que su Alteza me haya estado tratando con tanta cortesía, siendo yo un simple caballero, también ha sido por eso...?   Debo ser descarada.   ― Sí. Porque pensé que mi hermano mayor había regresado a mi lado.   Él guardó silencio, como si estuviera abrumado por la emoción. Es momento de rematar la jugada.   ― ¿No podría intentar llamarte así al menos una vez? ―…. ― Hermano.   Exprimí la voz más tierna y melancólica que pude emitir. No olvidé mirarlo con los ojos entrecerrados, como si estuviera a punto de llorar. Él inhaló profundamente, inflando su pecho, y de repente giró la cabeza hacia otro lado. ¿Qué ha sido eso? ¿Ha tenido el efecto contrario? ¿Me he pasado? Justo cuando empezaba a entrar en pánico por no saber qué más hacer, él finalmente habló después de un largo rato.   ― Entiendo.   Sus ojos, llenos de determinación, me miraron fijamente. Parece que ha caído.   ...

Seduciendo al Padre del Villano - CAPÍTULO 1

  Esto no es lo que tenía en mente   Yo era una estudiante universitaria común y corriente. Me llamo Seo Eun-seo. Una universitaria que estaba a punto de graduarse y se encontraba en plena búsqueda de empleo. Es decir, una estudiante pobre, lamentable y casi desempleada que apenas lograba subsistir en un diminuto cuarto rentado con lo que ganaba en su trabajo de medio tiempo. Un mañana, cuando el verano ya asomaba a la puerta, regresaba a casa tras terminar mi turno nocturno. Y morí. Sin dar tiempo siquiera a que me trasladaran a un hospital, me despedí de este mundo. Fue una muerte instantánea y limpia. No podía ser de otra manera, ya que el accidente en el que me vi involucrada fue un choque masivo de frente entre el autobús en el que viajaba y un automóvil que conducía en sentido contrario. Hasta un instante antes de morir, fui incapaz de prever lo que se avecinaba porque estaba demasiado ocupada leyendo una novela en mi teléfono celular. En ese momento, me fa...

Seduciendo al Padre del Villano - PRÓLOGO

  ― Padre. Abrí los ojos de frente y miré al hombre que estaba frente a mí. Pude ver cómo sus pulcras cejas se alzaban torcidas. Una mirada de desconcierto apareció en su hermoso rostro. ― ¿Padre? ― Eh. Y entonces me di cuenta de que había vuelto a cagarla. Este maldito hocico. ¡Esta maldita boca! Cambié rápidamente mis palabras. ― Ah, no, Su Majestad. ―… Su Majestad, que ya parecía molesto. Ni siquiera respondió, pero, me equivoqué al seguir convirtiendo a un joven soltero y perfectamente sano en padre. Sonreí rápida y brillantemente. Las esquinas de sus ojos se elevan brillantemente cada vez que sonríe, se verían bonitos incluso para un hombre cuyos estándares estéticos están en el reino celestial. Grité, sonriendo tan brillantemente que mi cara se convulsionó. ― ¡Por favor cásate conmigo! Acéptame, y no ese aterrador compromiso con Lady Elard. Me aferré a él con ojos dulces. Y el joven emperador de Belgot, Euredian Belgot, con su brillante cabello y sus ojos ...