SHUSHU ―Ah. ― Tenga cuidado, Su Majestad. La más pequeña, Shushu, entró sin pensar y casi tropieza con su vestido. Afortunadamente, el joven caballero rubio que escoltaba a Shushu la sujetó bien, por lo que no hubo ningún accidente. Shushu, que siempre llevaba el pelo recogido en coletas, hoy llevaba suelto su pelo color caramelo. Quizás porque no hubo suficiente tiempo para prepararse, la dama de honor la siguió hasta el salón de banquetes y comenzó a atar el cabello de Shushu. No tiene precedentes aparecer vestida elegantemente en un salón de banquetes. Suspiré ante la inmadurez de la más joven y Shushu se acercó a mí. Por coincidencia yo era la más cercana a ella. ― ¡Hola, Sasha! ― Estás aquí, Shushu. ― Sí. Shushu puso los ojos verdes en blanco y empezó a poner excusas para que todos pudieran oír. ― Llego un poco tarde. Verás, he estado muy ocupada con mis estudios últimamente. En particular, la clase de estudios Imperiales que estoy tomando ...
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