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Tomando al Príncipe de un País Enemigo como mi Caballero - CAPÍTULO 7

 



REGEN


Una tormenta de emociones se desató en su interior. Si no lo hubieran descubierto, sería una cosa, pero ahora que la verdad estaba fuera, no tenía razones para seguir conteniéndose.

 

Para mí, ya no existe razón ni valor alguno para seguir con vida. No deseo prolongar mi existencia de manera lamentable.

 

No entendía por qué seguía viviendo sin pagar por sus pecados, después de haber sido incapaz de proteger nada. No tenía voluntad de vivir. ¿Qué podía hacer ahora que su núcleo de maná estaba destrozado?

Se sentía como una libélula atrapada por un niño inocente. Un niño cruel y puro que libera a la libélula, pero solo después de arrancarle las alas. La libélula ya no puede volar de nuevo por el cielo y debe arrastrarse por el suelo como un insecto. Estar vivo no es realmente vivir.

 

Le ruego que sea misericordiosa y me permita esto ignorando mi decisión.

 

¡Clang!

El jarrón de porcelana que decoraba las flores se hizo añicos. Él recogió el trozo más afilado y lo puso contra su cuello, justo donde se encuentra la arteria carótida. La Princesa, una vez más, no mostró ni un ápice de agitación.

 

Tú no puede morir.

 

La razón se hizo evidente de inmediato. La punta del fragmento de porcelana rasguñó su cuello, pero no pudo profundizar más. Su brazo no se movía más, como si estuviera bloqueado por algo. Como si intentara calmar su confusión, la Princesa explicó:

 

Es porque te ordené que vivieras.

No me diga que...

Es justo lo que imaginas. El “Poder” que se hereda en la Familia Imperial Magnalord. Lo usé contigo.

 

Para Regen, esta era una amenaza en la que nunca había pensado. Él era un caballero sin rival. Incluso se decía que el emperador loco, de quien se contaba que poseía un poder sin precedentes en la historia, no podría asegurar que lograría ponerlo de rodillas.

Sentir que le habían arrebatado la voluntad que le corresponde a cualquier ser humano no era nada agradable. Un odio profundo emanó desde sus entrañas y se filtró con calma en su voz:

 

Es usted una persona despiadada.

Soy la hija del Emperador Loco, después de todo.

 

A pesar de responder así, las siguientes palabras de la Princesa fueron extrañas:

 

Quiero conversar.

¿Conversar?

Si después de hablar todavía deseas morir, te lo permitiré.

 

No podía descifrar sus intenciones.

 

¿Es eso verdad?

Lo juro por mi nombre.

....

Ven aquí y siéntate.

 

La Princesa lo guio hacia una mesa situada en el centro del dormitorio. Sobre ella había comida servida.

 

Come. Debes tener hambre.

 

La única cortesía que él podía mostrar era sentarse. Alimentarse es una actividad para la supervivencia; para alguien que desea la muerte, era innecesario. La princesa lo miró fijamente. Al notar que ella parecía dudar sobre qué hacer, él le sugirió el método:

 

Si realmente quiere que coma, ordénelo con su Poder.

Ya he dado las órdenes necesarias. De ahora en adelante, deseo mantener una actitud de diálogo.

 

Regen pensó que ella se rendiría, pero se equivocó. Ella misma llenó su copa con bebida y sirvió comida en su plato, cortándola para que fuera fácil de comer, y luego la empujó frente a él.

 

Al mirarte, de repente recordé una historia que mi madre me contaba cuando era niña. Mi madre dejó de comer cuando estaba embarazada de mí. Al parecer, el Emperador Loco consideró que tal rebeldía era imperdonable y utilizó toda clase de trucos para obligarla a ingerir alimento. Tras fallar decenas de veces, el método con el que finalmente tuvo éxito fue sumamente eficaz.

―….

El Emperador Loco trajo prisioneros del país natal de mi madre. Cada vez que ella rechazaba la orden de comer, él cortaba la cabeza de un prisionero, uno por uno. Cinco personas murieron ante sus ojos y, justo antes de que el sexto corriera la misma suerte, mi madre terminó todo un cuenco de sopa frente al Emperador.

 

La historia, narrada con una voz clara y melodiosa, no resultó agradable para Regen. Él apretó los puños con tal fuerza que sus uñas se clavaron en la carne de sus palmas.

 

¿Dice que no me dará órdenes, pero aun así me está amenazando?

La amenaza es mejor. Al menos no convierte a las personas en muñecos.

 

El aire se volvió gélido. El ambiente era tal que no habría sido extraño que ella trajera de inmediato a prisioneros del Reino de Lohengrin para ejecutarlos. Sin embargo, fue la Princesa quien retrocedió primero.

 

Si realmente no quieres, no tienes que comer. Mi madre vomitó todo en cuanto el Emperador Loco se retiró satisfecho.

....

Mmm, creo que debería haber contado otra historia.

 

Aunque pareciera absurdo, Regen sintió en ese instante que ella se veía un poco decaída. Por momentos parecía la hija de un tirano y, por otros, una víctima; era realmente indescifrable.

 

¿Qué es lo que quiere decirme?

 

Ante la petición de Regen de ir directo al grano, la princesa dejó de dar rodeos. Fue muy honesta y directa.

 

Quiero que vivas. Solo si vives podrás planear el futuro. Ya sea por venganza o por una gran causa, yo te crearé la oportunidad.

No tengo el poder para cumplir con sus expectativas, Alteza. Seguir vivo no es más que prolongar una existencia miserable.

¿Y si yo pudiera reparar tu núcleo de maná?

 

Regen recuperó la lucidez de golpe.

 

¿Eso es posible?

Es posible. Restaurar el núcleo de mana es el quinto nivel del Poder de la Familia Imperial. Yo poseo ese nivel de dominio.

―….

¿Tienes alguna razón para negarte?

 

La luz regresó a los ojos de Regen, que hasta entonces habían estado sumidos en la impotencia. La hija del tirano que tenía frente a él era también la salvadora que podría tejer de nuevo sus alas perdidas.

La salvadora susurró con dulzura:

 

Vive. Si estás vivo, las oportunidades llegarán. Esta sensación de impotencia es solo temporal. Conviértete en mi espada.

 

La Princesa extendió su mano derecha como si solicitara una escolta. Todo lo que él tenía que hacer era sostener esa mano con respeto y besarla. Era una tentación imposible de rechazar. Al ver sus ojos dorados cautivados, ella tuvo la intuición de que él estaba a punto de ceder. Como no había un sello para formalizar el juramento o contrato, ella planeaba recibir al menos un beso en el dorso de la mano.

Sin embargo, en lugar de sostener su mano, él simplemente rozó la punta de sus dedos antes de soltarla. En sus ojos, al encontrarse de nuevo con los de ella, brillaba una chispa peculiar. No era bueno que su mirada recuperara tal lucidez en esta situación. Ella se puso tensa.

 

Tengo una duda.

¿Cuál es?

No hay garantía de que yo pueda cumplir con las expectativas de su Alteza. ¿Por qué llegar tan lejos por mí? ¿No sería mejor elegir a otro caballero?

 

El significado del brillo en sus ojos se transmitió con claridad.

 

“Está intentando tantear si conozco su verdadera identidad”.

 

Escrutinio y cautela. Y sumado a eso, otra emoción mezclada como una impureza: el miedo. No es simplemente porque su vida corra peligro si se descubre su estatus como príncipe de un reino derrotado; es que siente vergüenza por el hecho de haber sobrevivido solo. Para alguien que vivió toda su vida con honor, sin nada de qué avergonzarse bajo el cielo azul, la situación actual debe sentirse como una forma humillante de prolongar su existencia.

En otras palabras, su verdadera identidad es un secreto que no le beneficia compartir con nadie.

 

“Debo fingir que no lo sé”.

 

De todos modos, él no recuerda a la pequeña princesa que rescató en el pasado. Además, en aquel entonces, ni siquiera intercambiamos nombres. Mientras yo no saque a relucir ese recuerdo, cualquier punto de contacto entre nosotros dejará de existir. El problema, sin embargo, radica en otro lado.

Tengo que dar una razón convincente de por qué lo elegí como mi caballero. Si parezco mínimamente torpe, sospechará de la veracidad de mis palabras y de mis intenciones, y se retractará. No puedo permitir que cierre su corazón.

 

“Piensa rápido, Rosassia. Rápido”.

 

Una razón que no eche por tierra todo el esfuerzo realizado hasta ahora...

 

Ah.

 

Lo encontré. Manipulé el asa de la taza de té varias veces. Mientras sentía su observación persistente, bajé la mirada hacia el interior de la taza con una expresión lúgubre.

 

Es porque tú... te pareces a mi difunto hermano mayor.

 

Vendí a uno de mis sesenta y siete hermanos varones fallecidos.

 

―....

 

Moví solo las pupilas para observarlo de reojo. Efectivamente, la mirada con la que me observaba vacilaba. Él tiene una hermana menor de mi edad. Al confirmar que era un golpe efectivo, gané confianza.

 

Era alguien muy amable conmigo. En este Palacio Imperial, que es como un criadero, él era el único familiar en quien podía confiar. Han pasado varios años desde que se fue de mi lado, pero todavía lo extraño.

... Ya veo.

Creo que aún no estoy lista para aceptar la ausencia de mi hermano. Y entonces, hoy, te vi. Por eso... aunque sea una ilusión, aunque sea una mentira... me gustaría que llenaras el vacío de mi hermano a mi lado. Por favor, solo hasta que esté preparada para dejarlo ir.

 

Al terminar de hablar, giré la cabeza hacia un lado fingiendo desolación. Habría sido perfecto dejar caer una lágrima desde la punta de mis pestañas temblorosas, pero lamentablemente, eso era pedirle demasiado a un ser tan seco como yo.

Tras un largo silencio, él finalmente abrió la boca.


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Yanci: Nuestra Sasha es una loquilla xD



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